En un mundo donde la accesibilidad en la arquitectura todavía se reduce, en muchos casos, a la eliminación de barreras físicas como rampas o ascensores, cada vez más profesionales comienzan a cuestionar esta visión limitada. La realidad es que diseñar espacios verdaderamente inclusivos implica ir mucho más allá y considerar cómo las personas perciben, comprenden y experimentan el entorno construido.

Una de las voces que hoy destaca en este ámbito es Berta Liliana Brusilovsky Filer, arquitecta y urbanista, reconocida por ser pionera en el desarrollo de la accesibilidad cognitiva y sensorial aplicada a la arquitectura y el urbanismo. Su trabajo ha sido clave para entender cómo el diseño de los espacios puede favorecer la autonomía, la orientación y el bienestar de personas con diversidad cognitiva y sensorial, ampliando el concepto de accesibilidad hacia una perspectiva más humana e integral.

Berta Brusilovsky es arquitecta por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), y cuenta con un Máster en Accesibilidad Universal y Diseño para Todos, una especialización clave en el ámbito de la arquitectura inclusiva. Actualmente es docente universitaria, autora de numerosas publicaciones académicas y divulgativas sobre accesibilidad cognitiva y sensorial, y presidenta de la Asociación para la Comprensión Fácil de Entornos y Edificios (ACFEE).
Desde esta organización, Berta impulsa una forma diferente —y profundamente necesaria— de entender la accesibilidad en el entorno construido: no como un mero cumplimiento normativo, sino como un proceso de comprensión real del espacio, que permita a todas las personas orientarse, entender y habitar la arquitectura de manera autónoma y segura.
Diseño arquitectónico de espacios inclusivos
Este enfoque no es anecdótico ni teórico. Se apoya en décadas de trabajo práctico en arquitectura inclusiva, desde proyectos desarrollados junto a personas con discapacidades intelectuales o del desarrollo, intervenciones en centros de día, equipamientos sociosanitarios y espacios para personas mayores. La experiencia demuestra que la forma en la que diseñamos los espacios influye directamente en cómo se usan, se comprenden y se habitan.Por eso, ha participado en formación continua de estudiantes y profesionales, jornadas y congresos.

¿Por qué hablar de neurodiversidad en arquitectura?
Cuando se habla de neurodiversidad en arquitectura, la realidad es que no todas las personas percibimos, procesamos y entendemos los espacios de la misma manera.
Personas con autismo, TDAH, dislexia, deterioro cognitivo o hipersensibilidad sensorial, pero también personas mayores, niños o usuarios en situaciones de estrés puntual, interactúan de forma distinta con el entorno construido.
La diversidad cognitiva no es la excepción: es la norma: porque es asi cómo funciona el sistema nervioso humano.
Y aquí aparece una verdad incómoda para la profesión:
un edificio puede cumplir la normativa de accesibilidad y, aun así, resultar confuso, abrumador o desorientador para muchas personas.
Espacios arquitectónicos que se entienden (o no)
Es la propuesta que defiende Berta Brusilovsky parte de una idea clave: si un espacio no se entiende, no es inclusivo.

La arquitectura influye directamente en aspectos esenciales del habitar, como:
- La orientación y la toma de decisiones.
- La sensación de seguridad.
- La autonomía de las personas.
- El nivel de estrés o calma al recorrer un edificio.
Diseñar desde la neurodiversidad implica formular preguntas que rara vez aparecen en los pliegos técnicos:
- ¿Se entiende con claridad por dónde se entra y por dónde se sale?
- ¿El recorrido es lógico o exige un esfuerzo cognitivo innecesario?
- ¿Existe un exceso de estímulos visuales, reflejos, contrastes o ruidos?
- ¿Los cambios de espacio se perciben de forma clara o generan confusión?
Y pensarás, ¿qué tiene que ver esto con cerramientos, ventanas y sistemas?. Pues, más de lo que parece.
Las ventanas, los huecos y los sistemas de cerramiento no son sólo elementos técnicos o constructivos. Son referencias visuales, transiciones entre interior y exterior y puntos clave de orientación espacial.
Desde la prescripción técnica, decisiones como:
- La posición y el tamaño de los huecos.
- El control del deslumbramiento.
- La relación visual con el exterior.
- La coherencia y repetición de sistemas.
- La claridad de las soluciones constructivas.
Estas decisiones influyen directamente en cómo un espacio se percibe, se comprende y se recorre.
Diseñar pensando en neurodiversidad no consiste en “hacer algo especial”, sino en hacerlo bien: con lógica, coherencia y respeto por las personas que van a habitar esos espacios.

Una oportunidad (también profesional)
Integrar la neurodiversidad en el proceso de proyecto no es una moda ni una capa extra. Es una herramienta de calidad arquitectónica.
Para arquitectos, proyectistas y técnicos, supone:
- Anticipar problemas que suelen aparecer en fase de uso.
- Reducir la dependencia y los errores de interpretación.
- Crear edificios más legibles, amables y humanos.
Y para quienes se dedican a la prescripción y sistemas constructivos, es una llamada clara: comprender el proyecto más allá del detalle técnico, acompañar decisiones desde fases tempranas y aportar criterio con una mirada más amplia.
Porque los edificios no solo se calculan. Se recorren. Se entienden. Se viven.